Hidroterapia infantil en Palma de Mallorca
A veces, el agua consigue lo que en una camilla todavía no es posible.
Hay niños que, fuera del agua, apenas quieren moverse. Les cuesta cambiar de postura, sostener el cuerpo o simplemente se sienten inseguros.
Sin embargo, cuando entran en el agua ocurre algo diferente. El cuerpo pesa menos. Los movimientos resultan más fáciles. El miedo disminuye. El juego aparece casi sin darse cuenta y muchos niños descubren habilidades que fuera del agua todavía no se atrevían a intentar.
Por eso la hidroterapia infantil no consiste únicamente en hacer fisioterapia dentro de una piscina. Consiste en aprovechar todas las propiedades del agua para crear un entorno donde el movimiento resulta más libre, más seguro y, muchas veces, más divertido.
En Juntos Fisioterapia contamos con una piscina terapéutica diseñada exclusivamente para bebés y niños, en Palma de Mallorca, donde cada sesión está dirigida por una fisioterapeuta pediátrica y adaptada a las necesidades de cada pequeño.
¿Qué es la hidroterapia infantil?
La hidroterapia es un tratamiento de fisioterapia que utiliza el agua como herramienta terapéutica. Gracias a sus propiedades físicas, el agua permite realizar movimientos que, fuera de ella, pueden resultar mucho más difíciles.
La flotación reduce el peso que soporta el cuerpo, facilitando el movimiento y disminuyendo el esfuerzo necesario para cambiar de postura.
La presión del agua aporta una información sensorial constante que mejora la percepción corporal y favorece el control del movimiento.
Además, la resistencia natural del agua permite trabajar fuerza, equilibrio y coordinación de una forma mucho más respetuosa que fuera de ella.
Todo ello convierte la hidroterapia en un entorno ideal para estimular el desarrollo motor, favorecer la movilidad y aumentar la participación activa del niño durante el tratamiento.
¿Por qué nuestra piscina terapéutica es diferente?
No todas las piscinas son iguales.
La hidroterapia no consiste simplemente en hacer ejercicios dentro del agua. Para que el tratamiento sea seguro, eficaz y adaptado a las necesidades de cada niño, el entorno también importa.
En Juntos Fisioterapia contamos con una piscina terapéutica diseñada exclusivamente para bebés y niños, pensada para que cada sesión se desarrolle en las mejores condiciones posibles.
Temperatura terapéutica
El agua se mantiene de forma constante en torno a los 34 ºC, una temperatura que favorece la relajación muscular, mejora el confort del niño y permite realizar el tratamiento sin el estrés que produce el agua fría.
Cloración salina
Nuestra piscina utiliza un sistema de cloración salina, más suave para la piel, los ojos y las vías respiratorias que los sistemas tradicionales. Esto resulta especialmente importante en bebés y niños con piel sensible o problemas respiratorios.
Agua controlada cada día
La calidad del agua no se deja al azar. Antes de comenzar la actividad realizamos controles diarios de parámetros como el cloro libre, el pH y la temperatura, asegurándonos de que el agua se encuentra siempre dentro de los valores recomendados para una piscina terapéutica infantil.
Tratamiento individualizado
Cada niño recibe una valoración previa y un tratamiento adaptado a sus necesidades, objetivos y momento evolutivo. Dos niños con el mismo diagnóstico pueden necesitar abordajes completamente diferentes.
Siempre con una fisioterapeuta pediátrica
Durante toda la sesión el tratamiento está dirigido por una fisioterapeuta especializada en pediatría. Cada actividad, cada juego y cada cambio de posición tiene un objetivo terapéutico concreto y forma parte de un plan diseñado específicamente para vuestro hijo.
La familia forma parte del tratamiento
Siempre que es beneficioso para el niño, uno de los padres entra en el agua y participa activamente en la sesión.
No solo porque aporta seguridad al pequeño, sino porque también aprovechamos ese momento para enseñaros cómo ayudarle, cómo moverle y cómo continuar parte del trabajo en casa de forma natural y segura.
Un espacio pensado para que los niños disfruten moviéndose
Queremos que la piscina sea mucho más que un lugar donde recibir tratamiento. Es un espacio donde los niños pueden experimentar el movimiento con menos limitaciones, ganar confianza, descubrir nuevas habilidades y disfrutar mientras trabajan objetivos terapéuticos.
Porque cuando un niño se siente seguro, juega. Y cuando juega, aprende.
¿Qué ventajas tiene el agua?
El agua ofrece posibilidades que muchas veces no encontramos fuera de ella. Dentro de la piscina podemos favorecer:
- Movimientos que en seco todavía resultan difíciles.
- Cambios posturales con menos esfuerzo.
- Trabajo del equilibrio de forma segura.
- Reacciones de enderezamiento.
- Coordinación y control postural.
- Estimulación sensorial.
- Relajación muscular.
- Mayor participación activa del niño mediante el juego.
Muchas familias nos dicen que ven a su hijo hacer cosas en el agua que todavía no habían visto fuera de ella. Y eso es precisamente lo que buscamos: crear oportunidades de movimiento que después puedan trasladarse progresivamente al día a día.
¿Qué hace una fisioterapeuta mientras parece que el niño solo está jugando?
Desde fuera puede parecer que simplemente estamos jugando dentro del agua. Pero detrás de cada juego existe un objetivo terapéutico cuidadosamente planificado.
Según las necesidades de cada niño podemos estar trabajando:
- Control cefálico.
- Control de tronco.
- Equilibrio.
- Coordinación.
- Reacciones de enderezamiento.
- Cambios posturales.
- Fuerza.
- Marcha.
- Control respiratorio.
- Integración sensorial.
Porque para un niño jugar no es un descanso del tratamiento. Jugar es el tratamiento.
¿Para quién está indicada la hidroterapia?
La hidroterapia puede ser beneficiosa para muchos niños, siempre tras una valoración individual. Habitualmente trabajamos con bebés y niños que presentan:
- Retraso en el desarrollo motor.
- Hipotonía.
- Parálisis cerebral infantil.
- Enfermedades neurológicas.
- Síndromes genéticos.
- Alteraciones musculoesqueléticas.
- Recuperación tras algunas lesiones traumatológicas.
- Alteraciones respiratorias, donde el agua puede complementar el tratamiento fisioterapéutico.
- Bebés que muestran inseguridad para moverse o necesitan aumentar sus experiencias motoras.
Cada sesión se adapta completamente a las necesidades del niño. No todos realizan los mismos ejercicios ni persiguen los mismos objetivos.
¿Cómo es una sesión de hidroterapia?
Todo comienza fuera del agua. Antes de entrar revisamos cómo se encuentra el niño, resolvemos las dudas de la familia y planteamos los objetivos de la sesión.
Después accedemos juntos a la piscina. Las sesiones son siempre dirigidas por una fisioterapeuta pediátrica y tienen una duración aproximada de 45 minutos.
Trabajamos mediante el juego, utilizando diferentes materiales para favorecer el movimiento espontáneo, la participación y la motivación del niño.
Dependiendo de la edad y de las necesidades del niño, uno de los padres puede entrar en el agua y participar activamente durante toda la sesión.
Nuestro objetivo no es únicamente realizar ejercicios, sino conseguir que el niño disfrute moviéndose, gane confianza y descubra nuevas posibilidades de movimiento.
Nuestra forma de entender la hidroterapia
En Juntos Fisioterapia no utilizamos el agua porque sea más entretenida. La utilizamos porque, en determinados niños, ofrece oportunidades de movimiento que fuera del agua todavía no son posibles.
Cada sesión tiene unos objetivos concretos y forma parte de un plan de tratamiento completamente individualizado.
La piscina no sustituye a la fisioterapia en sala. La complementa. Y precisamente esa combinación es la que nos permite adaptar el tratamiento a las necesidades de cada niño en cada momento.
¿Qué tenéis que traer?
Para la sesión solo necesitaréis:
- Bañador.
- Pañal de agua, si vuestro hijo todavía lo utiliza.
- Toalla.
- Ropa de cambio.
Del resto nos encargamos nosotros.
El baño de casa también puede convertirse en una oportunidad
Aunque no sustituye una sesión de hidroterapia, el momento del baño puede convertirse en una oportunidad muy valiosa para seguir estimulando el desarrollo.
Muchas de las actividades que realizamos en la piscina pueden adaptarse para casa. Durante las sesiones os enseñaremos juegos, cambios de postura y pequeñas actividades para aprovechar ese momento de forma segura, respetuosa y divertida.
Porque el tratamiento continúa también fuera de la consulta.
Mitos sobre la hidroterapia
«Mi hijo tiene que saber nadar»
No. La hidroterapia no es una clase de natación. El objetivo es terapéutico y todas las actividades están guiadas en todo momento por una fisioterapeuta pediátrica.
«Solo sirve para niños con problemas neurológicos»
No. Aunque es una herramienta muy útil en neurología infantil, también puede beneficiar a bebés con retraso motor, hipotonía, algunas alteraciones traumatológicas o incluso complementar el tratamiento respiratorio cuando está indicado.
«En el agua solo juegan»
Precisamente jugamos porque esa es la forma natural en la que aprenden los niños. Detrás de cada juego existe un objetivo terapéutico cuidadosamente planificado.
«Si le da miedo el agua, no podrá hacer hidroterapia»
Cada niño necesita su tiempo. Respetamos siempre su ritmo y adaptamos la sesión para que vaya ganando confianza poco a poco. Nuestro objetivo nunca es obligarle a hacer algo para lo que todavía no está preparado.
Preguntas frecuentes sobre la hidroterapia infantil
¿Mi hijo tiene que saber nadar?
No. La hidroterapia no consiste en aprender a nadar, sino en realizar un tratamiento de fisioterapia utilizando el agua como herramienta terapéutica.
¿A qué temperatura está el agua?
Nuestra piscina se mantiene en torno a los 34 ºC, una temperatura especialmente agradable para bebés y niños.
¿Desde qué edad puede hacerse?
Depende del motivo de consulta y de la valoración fisioterapéutica. Adaptamos el tratamiento a la edad y a las necesidades de cada bebé o niño.
¿Y si le da miedo el agua?
Respetamos siempre su ritmo. No forzamos ninguna situación y adaptamos la sesión para que vaya ganando confianza de forma progresiva.
¿Puedo entrar con él?
Sí. En muchas sesiones la participación de la familia forma parte del propio tratamiento y puede ser muy beneficiosa para el niño.
A veces el primer paso no ocurre sobre el suelo
Ocurre dentro del agua.
Porque cuando un niño descubre que puede moverse con más libertad, gana confianza. Y cuando gana confianza, aparecen nuevas oportunidades para aprender, jugar y desarrollarse.
En Juntos Fisioterapia utilizamos la hidroterapia como una herramienta terapéutica más, siempre adaptada a las necesidades de cada niño y basada en el juego, el movimiento y la participación activa de la familia.
Si crees que la hidroterapia puede ayudar a tu hijo, estaremos encantadas de realizar una valoración y diseñar un tratamiento completamente personalizado.
Lo que cuentan las familias
«Fui por recomendación por un tema de moquitos de mi bebé y la verdad que un 10. Marina, que es quien nos atendió, es muy amorosa y paciente tanto con la bebé como con nosotros los papás. La piscina es fantástica, salimos la familia entera relajada.»
— Belén E., reseña en Google
Dónde ampliar información
Si quieres contrastar lo que lees aquí, estas son fuentes de referencia en pediatría:
- EnFamilia — Asociación Española de Pediatría: portal divulgativo escrito por pediatras para familias.
- Asociación Española de Pediatría: sociedad científica de referencia en pediatría en España.
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Contenido revisado por Teresa Cutillas Cerdá, fisioterapeuta pediátrica. Colegiada nº 2100 (Col·legi Oficial de Fisioterapeutes de les Illes Balears). Esta información es de carácter divulgativo y no sustituye una valoración individual.
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